
El Caracol del Paraná, o Caracol Dorado, Lunar, Guarura, Coroba, Cuiba, Urugua o Manzana, se dice que daba nombre al Rio de la Reconquista en tiempos anteriores a la conquista. Despues de las crecidas los bañados y tembladerales que habían en lo que hoy es el desarmadero del comisario, quedaban alfombrados por estos caracoles y otras variedades de almejas y pequeños berberechos. Enterrados, aislados con una cubierta que fabrican para cerrar la caparazón, soportaban largas temporadas en el sueño hasta que volviera la creciente a llevarlos aguas arriba o aguas abajo.
Como los urucuá en el barro, nuestro sueño aprendido toma fuerza para comenzar a naufragar cuando vuelva a bajar el agua...